miércoles, 13 de diciembre de 2006

Desarrollo Urbano y Piratas

Al margen de estas caracterizaciones arquitectónicas, debemos reconocer algunos detalles relacionados a la expansión urbana. El desarrollo orgánico, ordenado, fue configurando una distribución en damero, alineándose las nuevas manzanas a las primeras, y en completa libertad, por la amplitud del paisaje. Sin embargo, la presencia de piratas, corsarios y filibusteros, motivó la construcción de la muralla en tiempos del Virrey Duque de la Palata. Éste elemento defensivo, único en la costa nor peruana, definió la forma ovoidal de esta próspera ciudad.
En esta intención defensiva, se tuvo que reubicar el estanque de agua de la ciudad al lugar que hoy conocemos como Plazuela del Recreo, de tal manera que el "bien más preciado después de lo espiritual", quedaba bajo protección y en la zona más alta del tejido urbano, permitiendo con ello una eficaz distribución del agua aprovechando la inclinación natural del suelo.
En este contexto urbano destacan los espacios abiertos a plazas o plazuelas. Su antigua apariencia defiere totalmente de la actual, debido a las áreas verdes que recién se introducen alrededor de 1870. Documentos gráficos como los dibujos de Angrand, pinturas y fotografías de principios de siglo, nos evidencian con objetividad la amplitud y escala proporcionada qué guardaba con los edificios circundantes.
Un detalle importante a resaltar es la falta de una pileta o fuente de agua en la plaza mayor, como era común y corriente en una ciudad de prestigio. Recién la tuvo a mediados del siglo XIX, sin embargo fue reemplazada por el actual monumento en 1929 y reubicada en la Plazuela del Recreo.

Color y Policromías

La arquitectura virreynal expresa, por otro lado, un singular lenguaje cromático. El rojo almagre, el amarillo oropimente, el azul añil y el blanco de la cal, así como el invariable verde y rojo para las carpinterías, nos ofrece una ciudad de perspectivas urbanas agradables por sus audaces tonalidades.
Asociadas a este lenguaje, vamos descubriendo nuevas formas, nuevas expresiones. La arquitectura estuvo ambientada con vistosas pinturas murales tanto en el interior como en el exterior. En este último caso, imaginamos con mucha aproximación, perspectivas urbanas policromas durante los siglos diecisiete y dieciocho, inclusive durante el austero siglo XIX..
Las investigaciones de archivo nos permiten advertir el permanente gusto por decorar las viviendas e iglesias según las normas del estilo de moda. .
Las casas Lynch y Airaldi (s. XVIII); Ganoza Chopitea y Aranda (s. XVIII); Risco y Padros (s. XX); e iglesias como la Compañía y la Merced (s. XII); Huamán y el Carmen (s XVIII); Santa Rosa (s. XVIII), nos dan la pauta objetiva con bellas evidencias que imitan azulejos, representan paisajes, cortinajes, escenas costumbristas, entre otras expresiones plásticas.
Un detalle de interés y poco conocido es el arreglo de las rejas de hierro ornamentales. Los barrotes fueron pintados en negro y los hierros decorativos dorados con pan de oro. El color blanco es de concepción contemporánea.

Materiales

La casa del XVI se visualiza como un edificio defensivo que emplea la piedra como material de construcción por excelencia.
Posteriormente, el adobe y el ladrillo van ganando la aceptación de la población, debido a sus bajos costos de fabricación y mayores facilidades para obtenerlos.
El uso del adobe y del barro para los enlucidos, permitió definir la característica textura plástica de los paramentos de plomos ondulantes y superficies rugosas. El ladrillo es igualmente, el elemento infaltable en las portadas, sea como simple estructura o como artística moldura de variadas formas.
La combinación de estos materiales; han contribuido decisivamente a definir el carácter de la arquitectura civil.
El yeso fue otro material esencial en el tratamiento de fachadas barrocas, empleado en los relieves que decoran las portadas de la Iglesia de Huamán y de la Casa Aranda, así como en las iglesias de la Merced y Santa Clara, de hecho un pálido ejemplo de lo que hubo en la arquitectura colonial y que la rigidez del neoclásico destruyera en el XIX. Sin embargo, es destacable el trabajo realizado en los salones principales de la casa Republicana, cuando los artesonados de madera coloniales son remplazados por yeserías de complejas rosetas doradas con pan de oro.
La madera es por igual el material exclusivo para puertas, ventanas y columnas. Posteriormente, el hierro alcanza especiales connotaciones; en el período Republicano. Es así como las rejas de hierro forjado de los amplios ventanales neoclásicos, las barandas de hierro fundido (casa Iturregui), y las finas columnas de este material (casa Hoyle), reemplazan las rejas y barandas de balaustres de bolillos en madera de la colonia.

Carácter y Eventos Naturales

Las primeras casas referidas por documentos de archivo, expresan los temores propios de la conquista y se puede observar el patrón defensivo de la casa hispana. De allí las fachadas almenadas de la casa de don Diego de Mora entre otros.
Del Trujillo Renacentista no queda mayor evidencia por el terremoto de San Valentín (1619). Desde entonces se ve un condicionante en el carácter de nuestra arquitectura y perspectiva urbana. Los edificios no desarrollaron grandes elevaciones por el riesgo que representaban los continuos sismos, apreciándose en consecuencia, una constante en la forma de las fachadas, definidas como un diseño apaisado.
Un ejemplo que grafica esta afirmación, es la recomendación del Cabildo Eclesiástico, cuando encarga a Diego Maroto la elaboración de un proyecto arquitectónico para la Catedral de Trujillo, que no tuviese torres muy elevadas.
Otro evento natural que incide en el carácter de la arquitectura virreynal es el fenómeno de El Niño. Las lluvias cíclicas obligaron a construir las iglesias y los ambientes principales de las casas, sobre terraplenes, a fin de evitar inundaciones propiciados por estas torrenciales precipitaciones.

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN
Trujillo del Perú como se le conociera en tiempos virreynales fue una de las ciudades más importantes de la región nor peruana y a consecuencia de ello, un centro de producción artística de notable calidad. Aún quedan muestras de aquella época de esplendor social y acentuado sentimiento religioso.
Su fundación en el valle del Chimo (1534), se debió a un pedido de Francisco Pizarro y al prestigio aún vigente, de los caciques descendientes del Gran Chimú. Estas dos razones motivaron a Diego de Almagro, para fundar una villa que llevaría el nombre de la ciudad natal de su socio y que los cronistas definieron como "alivio de caminantes" por su estratégica ubicación entre Piura y Lima.
La traza urbana fue encargada a Martín Estete enmarcándose en lo dispuesto por las Reales Ordenanzas de 1523 y las directivas que el Rey había formulado al entonces Gobernador de Panamá. Pedrarías Dávila. El tejido urbano se desarrolló en torno a la amplia y magnífica Plaza Mayor, a cuyos pies se señalaron los solares más importantes: el de Pizarro ubicado entre la Prefectura y el Centro Viejo, según refiere el historiador Jorge Zevallos, el de la Iglesia Matriz y aquellos asignados a los fundadores más connotados, como Diego de Mora, entre otros.
Las manzanas fueron definidas como áreas cuadrangulares y los patios longitudinales, de tal manera que extendían de una calle a otra, condicionando con ello un tratamiento muy especial a la Casa Solariega de Trujillo.

CASA DE LA EMANCIPACIÓN

Casa trujillana ubicada en un solar de esquina, distante una cuadra de la Plaza Mayor. Su portada principal siempre se abrió a la actual calle de Pizarro, conocida antiguamente como “la calle de la plaza va al estanque del agua”. La casa primitiva, edificada en el siglo XVI, desapareció con el violento terremoto que asolo la cuidad el 14 de febrero de 1619, conocido como del “Glorioso San Valentín”.

Consta documentalmente que en 1640, el General de la Santa Cruzada de Trujillo y su Obispado, Don Juan Martínez de Escobar y su esposa doña Magdalena Bazan y Tudela, estaban edificando su “casa principal de morada” ellos habían contratado a los maestros de carpintería Juan Gutiérrez de Faria y Juan Esteban de Faria quienes harían los techos artesonados de madera al estilo mudéjar, puertas, ventanas y balcón de esquina, por el valor de 647 pesos. El general Martínez de Escobar falleció sin ver terminada su magnifica casa. Los restos de esa casa, a través de un piso templado. En Junio de 1645 su viuda vendió la casa, sin estrenar, a don Roque Zubiate.

En el siglo XVIII la casa perteneció y fue habitada por el Maestre de Campo don Francisco de Larrea y Guinea, vizcaíno casado con la trujillana doña Maria Lucia de Villaroel Torres y Toledo. Don Franciso de Larrea fue tesorero de la Santa Cruzada Regidor Perpetuo del Cabildo y en 1745. Alcalde Ordinario de Trujillo. A su muerte, la casa paso a propiedad del Convento de San Agustín de Trujillo. En diciembre de 1790, los religiosos vendieron la casa al maestre de campo don Tiburcio de Urquiaga y Aguirre, vizcaíno casado con la dama doña Petronila de Anachuri y Rucoba, personajes centrales de la casa, en cuya noble descendencia se mantuvo por mas de cien años la propiedad del historico inmueble, hasta el presente siglo.

Refiere el historiador Nicolás Rebaza que en 1823 en parte de la casa se establecieron sucesivamente el Congreso Constituyente de la República y la Casa de Gobierno del Presidente Riva Agüero, razones por las cuales hoy se la conoce como la Casa de la Emancipación.

Dentro del primer periodo de la arquitectura republicana, que abarca desde la segunda década del siglo XIX y constituye la primera manifestación arquitectónica del Perú como nación independiente, la antigua morada familiar de los señores de Urquiaga es uno de los ejemplares mas significantes de la arquitectura civil de la costa peruana.

En la ctualidad es muy notoria la transformación estilistica y el lenguaje arquitectonico que se produjo a mediados del siglos XIX, al abandonar las formas barrocas y rococó, adaptándose a las neoclásicas, buscando la belleza en el renacimiento de las formas puras de Grecia y Roma.

Casa genuina de aspecto netamente señorial, de mucha calidad, de bellas rejas de fierro de Vizcaya forjado, rematadas la exteriores por conopeos de influencia napoleónica.

El magnifico patio principal continua siendo el centro que agrupa a la sala principal y la cuadra. En las habitaciones se abren ventanas de reja finamente labradas en fierro y Vizcaya, que cumplen la doble finalidad de ser un cierre al paso y al mismo tiempo, permite un clima primaveral como el de Trujillo la libre circulación del aire y paso de luz. Las habitaciones nobles de la casa de hallan sobre terraplenes, y en ellas la arquitectura aun pacta con el barroco dieciochesco al conservarse la cubiertas artesonadas de madera, con ménsulas finamente talladas.

El segundo patio o traspatio, crea un ambiente de intimidad, en donde el suave rumor del agua en la fuente labrada en mármol de Carabamba, invita a la reunión familiar alrededor del pequeño jardín; completándose el espacio entre columnas, con barandales y podios de madera que antiguamente sirvieron de base a decorativas ánforas.

En el zaguán y patio principal, la policromía barroca de las paredes fue reemplazada por elementos decorativos de imitación mármol y franjas en azul y ocre amarillo respectivamente, remarcando así la verticalidad del orden arquitectónico utilizado en columnas y cobertura del corredor alto que rodea a este patio, sirviéndole de trasfondo y evitando la monotonía de muros ornados solamente en tonos monocromos.

Exteriormente, en su imponente fachada de esquina, una portada coronada con tímpano triangular es flanqueada con sobrios balcones de antepecho de fierro fundido y elegantes ventanas de reja, con repisas y conopeos.

Después del terremoto de 1970 que la dejó en estado de ruina, la histórica casa fue restaurada científicamente por el banco continental, su nuevo propietario, destinándola exclusivamente a acciones de difusión cultural. El 28 de diciembre de 1972 fue declarada Monumento Histórico Nacional. Desde 1980 el Banco Continental la puso al servicio de la cultura y en sus ambientes realizan mensualmente exposiciones de diversas temáticas, así como múltiples actividades artístico-culturales.

sábado, 2 de diciembre de 2006

CASA MARISCAL DE ORBEGOSO

La casa que perteneció al Gran Mariscal Luis José de Orbegoso y Moncada, Prócer de la independencia Nacional, Presidente de la Republica y del Estado Nor Peruano, es una de las mas antiguas y tradicionales que conserva la cuidad de
Trujillo, enclavada en el corazón de su centro histórico.

Ocupa parte de uno de los mas importantes solares fundamentales de la ciudad otorgado en 1534 a Pedro González, vecino fundador y primer Escribano Publico y de Cabildo. Poco después este vende la mitad de su solar, que hoy ocupan la casa del Mariscal y su plazuela, al conquistador Francisco de Fuentes y es posible que a su casa correspondan algunos de los restos evidenciados en las excavaciones arqueológicas como los del molino. En 1640 los Agustinos compraron parte de esta casa para habilitar la plazuela frente a su templo. Sobre el área restante el Capitán Diego Fernández Duran construyo a mediados del siglo XVII una casa que es base de la actual. En 1707 la casa paso a don Francisco de la Huerta, quien en 1723 la vende al Capitán Juan Orbegoso Isasi y Aranda, permaneciendo la propiedad desde entonces y por espacio de 264 años en la familia Orbegoso, hasta 1987, en que el Banco Internacional del Perú la adquiere de Luis Carlos González Orbegoso Ganoza.

El mariscal Orbegoso heredo la casa en 1815 de su padre, don Justo de Orbegoso, casado con doña Francisca de Moncada, Condesa de Olmos, y emprendió a partir de 1825 importantes obras en la propiedad, como la eliminación de una extensa galería de esquina, sustituyéndola en esta por un pequeño balcón de cajón y amplias ventanas de reja en las fachadas. Una nueva remodelación de la casa y especialmente de su fachada, al aspecto que hoy se aprecia, incluyendo un nuevo balcón de esquina, fue realizada hacia 1918 por don Eduardo González de Orbegoso.

Su planta conserva las características de las antiguas casa de la ciudad, con corredores amplios sobre terraplén y anchas escaleras desde el patio, emparentadas con la arquitectura rural, como anotó Aurelio Miró Quesada, destacando “la mezcla representativa entre la casona señorial y la casa de hacienda”. La “planta noble”, en forma de “L” acoge, hacia un lado del zaguán a los ambientes principales, como la sala, cuadra, cámaras y tras recámaras, que abren al corredor y al gran patio.

En el zaguán, ambiente característico de estas casas para el transito al exterior y que en este caso lleva magnifico artesonado del siglo XVIII, dos grandes bancas laterales del siglo XIX pescante de madera con farol y cancela abalustrada, se han descubierto en sus paredes y arco valiosas pinturas murales superpuestas, correspondientes a las varias remodelaciones de la casa, en sucesión estilística mudéjar, barroco, barroco mestizo, rococó y neoclásico.

La adquisición y restauración de la Casa del Gran Mariscal Don Luis Jose de Orbegoso y Moncada en Trujillo por parte del Banco Internacional del Perú INTERBANC, se efectuó a partir de 1987 por iniciativa del doctor Luis Alva Castro segundo vicepresidente de la republica; diputado por la libertad y, entonces, presidente del consejo de ministros y ministro de economía y finanzas, dentro del plan de desarrollo y recuperación de la ciudad denominado “la Hora de Trujillo”, por él impulsado.

Se adquirió siendo presidente del directorio de INTERBANC el Sr. Ing. Wilfredo Pflücker Azpilcueta (ya fallecido) se iniciaron las obras bajo la presidencia del Sr. Ing. Aarón Morales Flores y se concluyeron siendo Presidente de la Institución Sr. Dr. Mario Valcárcel Aragón y Gerente General el Sr. Dr. Alfredo Saldaña Núñez.